Texto Inspirado en una de las performances del
JAM del 03/06/2014 en Vintage’s Bar. Foto de Cohoba Fotografía
Dos ángeles en
ritual, juzgados por su amor prohibido. Ritual macabro en el que uno es
obligado a coronar al otro con espinas mientras este sostiene entre sus manos
la pluma de la flecha con la que deberá atravesar el corazón de su amor.
La pluma es arrojada
al suelo con rebeldía. No lastimará a su ser amado. Que lo atraviesen con la
misma flecha. No sobrevivirá la vida sin su amor. Este ritual no los condenará.
La corona cae bruscamente de las manos del ángel que se arroja a los pies de su
amante, suplicándole que siga el ritual y salve su vida, solo uno debe morir
hoy. El ángel rebelde recoge la corona de espinas, la alza en el aire y la
parte en dos, rasgando sus manos.
Una pluma afilada aparece
mágicamente en la mano del ángel rebelado y lo fuerza contra su voluntad a
apuñalar a su amor arrodillado a sus pies. La pluma baja lentamente pero con
fuerza, ambos ángeles miran aterrados el movimiento de la mano controlada. El
amor le gana al hechizo. El ángel clava la pluma en su otro brazo y baña la
punta de la pluma en su sangre.
Roto el hechizo en
uno, uno nuevo recae en el otro. La aguja de la nada contaminada con la
sustancia inexistente amenaza borrar pasado, presente y futuro del ángel
arrodillado.
El ángel rebelde, con
la pluma ensangrentada, tatúa en su amado, las palabras prohibidas que lo
salvan de la inyección mortal.
Libre de su hechizo,
mientras su amado continúa tatuándole el hechizo que los liberará de este
paraíso infernal, se arranca las alas de la condena.
Una vez en la tierra,
desprovisto de su inmortalidad, el ángel tatuado aguarda por su amante rebelde,
pero este nunca llega. Pasan los días, semanas y meses y su amado no aparece.
Atormentado, con la pluma de un poeta muerto de amor, se tatúa por todo el
cuerpo el nombre de su amor perdido, esperando así invocarlo.
Años mas tarde, una
iglesia se edifica sin notarlo, sobre un esqueleto alado de huesos tatuados que
yace en posición fetal bajo tierra.

No hay comentarios:
Publicar un comentario