Es casi como volver a
la infancia, pero con más incertidumbres que alegría, con más miedo que
melancolía. Algunos elementos se repiten: El sobre y las figuras. Algunos
invierten su significado o función: El sobre viene vacío y tenemos que llenarlo
de figuritas. La emoción de abrir el sobre y encontrar la figurita difícil
cambió por la sensación de entrar desprotegido a un cuarto y sentirse desnudo
al salir. Sigue habiendo un aire de coleccionismo: sellos y papeles. Quien haya
llegado antes al juego tendrá más sellos y papeles que lo acrediten. Y no falta
esa presión social: Todos tenían el álbum y nosotros no podíamos ser ajenos a
ese rito, igual que ahora, salvo por algunas excepciones. Pero hay algo que no
cambia: Las benditas figuritas repetidas que parecen reproducirse y ser cada
vez mas a medida que pasa el tiempo, haciendo cada vez mas difícil hallar la
figurita difícil. Cada vez que entramos al cuarto oscuro nos encontramos con
las mismas figuritas repetidas, con distinto orden, y cada vez parecen ser mas,
pero las mas viejas de nuestra memoria son las que mas se repiten. Y se
repiten, y se repiten, y se repiten. Y así, se vuelve cada vez más difícil
llenar el álbum del progreso nacional.

No hay comentarios:
Publicar un comentario