"El Infierno es vivir cada día sin saber la razón de tu existencia." - Sin City

martes, 15 de abril de 2014

Luna Roja






Las 2:00 AM del día de mi cumpleaños, sentado en la terraza, aguardo solo que la luna se ponga roja como mi dolor, vestido y abrigado como un delincuente, esperando robarle algo de magia. Arropado con una frazada como un indigente, esperando que el satélite se apiade de mí con su limosna de color. La fabrica de acero dejó de sonar, el motor de agua del tanque también, solo el mismo álbum que me mantiene calmo resuena en mis auriculares. Mi gata mas grande vaga por la noche, los dos mas chicos volvieron a su refugio, aun temo que me quiten algo tan hermoso e inocente. Aun dudo que la luna brinde su espectáculo prometido. Hace meses me prometieron una lluvia de estrellas que esperé acompañado, y aun sigo esperando, solo. Me prometieron sueños y esperanzas, y aun sigo esperando. La lentitud del espectáculo me da un indicio de lo que temo, el día será más lento aun. Por una vez en mi vida deseo con toda mi alma que este día no suceda, que pase como uno mas, y esa es la pauta para que la vida se proponga convertirlo en el cumpleaños mas largo y mas lento de todos. Si no fuera por mi música, un silencio absoluto lo dominaría todo, pero prefiero negar la real soledad con esa ficticia compañía. Tal vez baje a buscar el libro infantil que hace 2 días comencé a leer, buscando encontrarme. Mi gata regresa, anunciándose a gritos y reclamando caricias. Es hermosa, mimosa, curiosa e inquieta. Por unos minutos me brinda una pizca de compañía. Volvió hecha una cachorra, tal vez por la magia del acontecimiento astronómico, tal vez por que por primera vez en meses, esta a solas conmigo, desde que dio a luz a uno de mis gatitos. Los otros dos no sobrevivieron. El otro cachorrito lo rescaté hace un par de semanas a esta misma hora, no soportaba escucharlo llorar, tan chico, tan solo, en el medio de la noche. Veo como la luna va perdiendo su halo, su alma. Como yo. La oscuridad la va consumiendo, pero antes de perderse y volverse roja, sus detalles son cada vez más notorios, capaz así la oscuridad la consuma mejor, sin olvidarse de ninguna parte, como hizo conmigo. Extrañamente, un tren anuncia el inicio de un viaje de ida, al final la luna se verá igual que antes, pero nunca será la misma. Por un momento todos sus lados habrán sido el lado oscuro que nos venía ocultando. Nos revelará su faceta menos iluminada y nunca volveremos a verla del mismo modo. Mi gata vuelve a su vagabundeo. Bajo en busca del libro infantil y pañuelos. Nunca fui amigo del frío. Al intentar entrar recuerdo lo mal diseñadas que están ambas puertas, casi superpuestas, y que debería haber cerrado solo una de ellas. Por un segundo pienso que me quedaré afuera toda la noche. Busco soluciones: abrir la puerta como los delincuentes astutos de películas, con un alicate para uñas, termino haciéndolo como los delincuentes brutos y violentos del cine, rompiendo el alambrado y forzando la puerta, irrumpiendo en la casa como el delincuente que aparento. Me robo a mi mismo mis objetivos y vuelvo a subir, sin cometer el mismo error con las puertas. El eclipse lleva un ¼ de su proceso. Obviamente no me esperó, nada lo hará. Las estrellan observan alejadas la transformación de su amiga, temerosas, precavidas. Yo quisiera estar mas cerca, estar en la luna mientras la oscuridad me abraza. Sería una mancha negra, incluso antes de que la sombra del planeta me toque. Mi eclipse jamás terminó. Me pregunto cuantos seremos los desvelados observadores del ballet cósmico ¿Con que razones? ¿Con que interpretaciones? ¿Por la pura poesía o por la moda impuesta por los medios informativos? ¿Cuántos cumplirán años este día, como yo? ¿Cuántos estarán festejando o ultimando los preparativos? ¿Cuántos no verán la hora de que termine la fecha? Me acabo de enterar que cumplo el mismo día que el “Viejo” Breccia, un ídolo que hace rato pasea por las tierras de San Pedro. Y el eclipse va por la mitad. Pienso en que nunca entendí los eclipses y porque no pasan mas seguido. Y en que la cámara no logrará captar bien el momento, y solo quedará en mi memoria, como tantas cosas olvidadas. Un helicóptero irrumpe a un costado de la noche con sus estrellas artificiales, un avión cruza de lado a lado, nadie quiere estar ausente. Apunto mi linterna al cielo, pero no sirve de nada, la oscuridad sigue tragándose a la compañera de los poetas desvelados. Poco queda de ella sin cubrir. El ultimo instante es el mas largo, pareciera que la luna peleara por mantenerse pura e iluminada, pero al final perderá, como yo. Mis ojos ya no dan mas, pican y arden. El evento llega a su punto culmine y me voy a dormir con otro eclipse sobre mi. Volveré unos segundos, cuando la luna este a mitad de su recorrido por las sombras, en su momento mas oscuro, para darle un poco de compañía y recordarle que volverá a brillar. ¿Cómo yo?

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