Ricardo
es un gran actor. Su vitrina de premios lo confirma. Junto con los récords de
taquilla de sus Films más memorables. Ya sea por sus exageradas gesticulaciones
en “Las locuras de mamá”, las improvisaciones de “Dr. Carcajadas” o los
absurdos de “Millonario aburrido se emborracha”. Pero lleva meses rechazando
guiones. Él siente que ya cumplió una etapa. Y cuando las deudas están por
empezar a volverse impagables y cree que va a tener que aceptar el primer guión
que le acerquen con un titulo parecido a “X PERSONAJE se volvió loco 2”, sucede
lo inesperado esperado. Un gran guión, de un nuevo director, un drama
revolucionario con ideas innovadoras, de alguien que busca llevar a un actor de
perfil cómico hasta el éxtasis mismo de la actuación dramática. El contrato no
es de los más jugosos que firmó en su vida, pero Ricardo no duda un segundo. La
película se filma con la precisión al detalle. La campaña publicitaria es increíble.
Cuando se estrena, la critica (previamente ansiosa de verla) la aclama. Pero
solo la critica. El público corre la voz y antes de arriesgarse a ver una película
dramática de su actor cómico favorito prefieren no asistir a la innovación.
Todos saben de antemano que Ricardo no hará piruetas graciosas, ni chistes ni gesticulaciones.
Saben que la película emociona y extrae lágrimas. Todo el público lo sabe y
ellos solo pretenden de Ricardo que les extraiga risas. Eso y nada más. El público
no quiere novedad. Y así, la mejor película de Ricardo se convierte en fracaso
de taquilla y en el final de su carrera, retirado al olvido por no querer ser más
el monigote de la masa.

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