Caminando
por la calle, me cruzo con una rubia hermosa con la que conecto mirada. Entra
en un local. La sigo. Me acerco a ella y le digo algunos piropos relacionados
con su belleza angelical. Sonríe, pero sigue con su compra. Sale del local. Yo
sigo a su lado intentando conquistarla. Logro convencerla de tomar un café en
la vereda de un bar. Mientras charlamos, me toma la mano. Sin saber como, veo en
mi mente, a un hombre viejo, gordo y calvo, con un cuchillo en la mano. Veo imágenes
de mujeres degolladas. Jóvenes y hermosas como la que tengo frente a mi. El
hombre pasa junto a nosotros. No nos ve. No lleva el cuchillo en la mano. Pero
en mi mente, se que el cuchillo lo tiene en la espalda, asegurado en su pantalón.
Una chica se acerca en dirección contraria. Veo el futuro, o eso creo. Veo en
mi cabeza a esa chica degollada. La miro y veo la marca del cuchillo en su
cuello. Se que esa marca todavía no existe. Pero el terror y la impotencia me
invaden. Miro a la rubia preocupado. Me mira a los ojos. Su expresión me
explica que sabe todo lo que esta pasando en mi cabeza. De alguna forma lo se.
Estoy seguro. Ella es un ángel. Esta es una misión. No lo dudo. Ni un segundo.
Le pregunto con la mirada si puedo matar al asesino. Con la mirada me responde que
si. Dura unos pocos segundos. Le quito el cuchillo. No me nota. Lo degüello. No
me nota. Cae al piso. La otra chica tampoco me nota. Miro a la rubia
preocupado. Me lo dice todo con la mirada, ahí, sentada, tomando su café,
despreocupada, observando, con las piernas cruzadas. En realidad me lo pregunta
con la mirada. Le respondo con la mía, aterrada: Si, lo entendí. No es un ángel.
Es un demonio. No necesita cambiar de forma para saber que es así. Un ángel no
hubiera permitido esto. Estoy condenado. La rubia desaparece. Yo sigo sentado
en el lugar frente a ella. El asesino aparece tirado en el piso, degollado, con
el cuchillo en su mano. La otra chica grita aterrada. Nadie tiene pruebas
contra mí. Ni siquiera yo. No tengo perdón. No tengo condena. No en esta vida.

Buenísima la iniciativa, dale para adelante nomas
ResponderEliminarGracias man, nos leemos
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