"El Infierno es vivir cada día sin saber la razón de tu existencia." - Sin City

domingo, 22 de julio de 2012

Apariencias


Caminando por la calle, me cruzo con una rubia hermosa con la que conecto mirada. Entra en un local. La sigo. Me acerco a ella y le digo algunos piropos relacionados con su belleza angelical. Sonríe, pero sigue con su compra. Sale del local. Yo sigo a su lado intentando conquistarla. Logro convencerla de tomar un café en la vereda de un bar. Mientras charlamos, me toma la mano. Sin saber como, veo en mi mente, a un hombre viejo, gordo y calvo, con un cuchillo en la mano. Veo imágenes de mujeres degolladas. Jóvenes y hermosas como la que tengo frente a mi. El hombre pasa junto a nosotros. No nos ve. No lleva el cuchillo en la mano. Pero en mi mente, se que el cuchillo lo tiene en la espalda, asegurado en su pantalón. Una chica se acerca en dirección contraria. Veo el futuro, o eso creo. Veo en mi cabeza a esa chica degollada. La miro y veo la marca del cuchillo en su cuello. Se que esa marca todavía no existe. Pero el terror y la impotencia me invaden. Miro a la rubia preocupado. Me mira a los ojos. Su expresión me explica que sabe todo lo que esta pasando en mi cabeza. De alguna forma lo se. Estoy seguro. Ella es un ángel. Esta es una misión. No lo dudo. Ni un segundo. Le pregunto con la mirada si puedo matar al asesino. Con la mirada me responde que si. Dura unos pocos segundos. Le quito el cuchillo. No me nota. Lo degüello. No me nota. Cae al piso. La otra chica tampoco me nota. Miro a la rubia preocupado. Me lo dice todo con la mirada, ahí, sentada, tomando su café, despreocupada, observando, con las piernas cruzadas. En realidad me lo pregunta con la mirada. Le respondo con la mía, aterrada: Si, lo entendí. No es un ángel. Es un demonio. No necesita cambiar de forma para saber que es así. Un ángel no hubiera permitido esto. Estoy condenado. La rubia desaparece. Yo sigo sentado en el lugar frente a ella. El asesino aparece tirado en el piso, degollado, con el cuchillo en su mano. La otra chica grita aterrada. Nadie tiene pruebas contra mí. Ni siquiera yo. No tengo perdón. No tengo condena. No en esta vida.

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