"El Infierno es vivir cada día sin saber la razón de tu existencia." - Sin City

jueves, 2 de agosto de 2012

Cartas Sin Destino


Durante una expedición a las ruinas de una corte de la edad media, se hallaron las siguientes cartas. Se cree que nunca fueron entregadas a sus destinatarios. A continuación, la trascripción aproximada:

1ra Carta:

A mí querida madre Helena:

Lo siento madre, me voy. No se si es un lugar mejor. No puedo vivir más aquí. Un amigo me acompaña. Probablemente no vuelvas a verme. Lo siento madre. Me llevo todo lo que tengo y necesito.

¿Qué dirías si te dijera, que conocí una pareja, que se amaban como nadie, que su amistad era incomparable? ¿Qué dirías si te dijera, que lucharon el uno por el otro, contra toda adversidad? ¿Qué conocieron un amor trascendental? ¿Qué uno era el otro, que uno era parte del otro? ¿Qué dirías si te dijera que solo necesitaban la sonrisa y el abrazo del otro para sobrevivir cada día de su vida amenazada por las injurias? Ahora, ¿Qué dirías si te dijera que eran 2 hombres?

Te quiere, tu hijo Iván.

2da Carta:

Mí amada Leonor:

Lo siento querida. Lo que hago no es ilegal. Lo que hago está prohibido. No lo hago por rebelión. No lo hago por osadía. Lo hago porque lo siento. Lo hago porque me hace bien. Lo siento querida. Nunca quise ocultarte nada. Nunca quise engañarte. No llores. No te preocupes. No hagas caso a lo que digan. No hagas caso a las noticias. Solo quise ser feliz. Solo quise ser entendido. Ya no voy a ocultarme. Ya no voy a callarlo. Me voy. Te dejo. No sé si a un lugar mejor. No es que no te quiera. No quiero vivir oculto. Prefiero morir feliz. Con él.

3ra Carta:

Sammuel, mi amigo adorado:

Perdóname. No quise lastimarte. No sabía lo que hacía. Perdóname. Es que es todo tan confuso. Es que todos me señalaban. Pero hoy lo supe. Oí los rumores. Que venían por ti. Y lo supe. Mi corazón sufrió por ti. Supe que mi lugar estaba a tu lado. Ahora más que nunca. Juntos hasta el final.

Te ama, Johannes.

4ta Carta:

Mi respetado y amigo Luis:

No es que lo haya querido. No es mi culpa. Pero estuviste siempre a mi lado. En las buenas y en las malas. Y sucedió. Y no supe expresarlo. Y no quise perderte. Pero me conocías. Y supiste como era yo. Y seguiste a mi lado. Pero no supiste cuanto te quería. Y tuve que frecuentar otras pasiones. Pero al final estabas tú. Dándome cariño y dolor. Porque no podía expresarte mi sentir. Porque tengo miedo aun ahora. De que me odies. Por confundir tú amistad. Pero lo que me pasa no lo elegí. Y sé que hoy vendrán por mí. Y no quiero irme con este nudo en la garganta. Y espero que lo entiendas. Y me perdones si no lo aceptas. Pero te amo amigo.

Sinceramente, Petrus.

5ta Carta:

Eusebio querido:

¿Estas consciente? seremos perseguidos y maltratados. Seremos señalados. ¿Entiendes a lo que nos arriesgamos? seremos felices tras los paredones y rejas. Estaremos ocultos en la luz. Y cuando nos encuentren... cuando nos encuentren, nos separaran. Sufriremos la ausencia del otro, más aun que la muerte. Seremos expuestos, como rarezas de circo, como idiotas, como locos. Incluso como infames pecadores. Nos miraran con asco. Nos miraran de lejos, por miedo a contagiarse. Como si el amor fuera una enfermedad. Y temo, por ti y por mí. Temo que nos quieran analizar. No como a un arte, sino como a unas bestias salvajes recién descubiertas. ¿Estas dispuesto a amarme, aun con todos estos peligros rodeándonos? si puedo tenerte, aunque sea un segundo, no me importa pasar después la eternidad junto a hades.

Tu amado Guillermo.

6ta Carta:

Al que llegue a leer esta carta:

No voy a pedir perdón. ¿Pues acaso está mal intentar ser feliz? ¿A quién hice mal yo? todo lo que quise fue amar y ser amado. No hice nada más. No hice nada menos. Nadie salió lastimado. Excepto yo. Y hoy me llevan por mi felicidad. Y mañana me juzgaran por ser feliz. Y me condenaran también. ¿Es mi culpa que este aquí conmigo? ¿O es que su amor es tan grade como el mío? no me importa si me aceptan. No hay infierno que arda más que nuestro amor. Y no hay cielo si él no está a mi lado.

Anónimo.

Se cree, por el carácter y cuidado de las cartas, que los remitentes fueron acusados y juzgados por el o los mensajeros contratados para entregarlas.

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