"El Infierno es vivir cada día sin saber la razón de tu existencia." - Sin City

miércoles, 22 de agosto de 2012

Mas Allá El Insomnio - Capitulo 12



El hombre sujeta a Armando por un brazo. La figura de túnica se le acerca un poco más. Armando intenta forcejear, pero siente que la energía se le escapa por esa muñeca sujeta. El hombre vuelve a dirigirse a Armando.

-¿Por qué te negas tanto? Venís preparándote para esto. ¿Que propósito tiene seguir allá?
-No. Soy demasiado joven. Me queda mucho por vivir.
-La que me faltaba. El tiempo. Como si tuvieran un mínimo que vivir… humanos.

La figura se acerca más a Armando, hasta estar cara a cara, o algo parecido, ya que a esta no se le nota el rostro bajo la capucha de la túnica. Aunque al llegar hasta este punto, se saca la capucha, y el esquelético rostro mira a Armando a los ojos desde esos orificios oculares vacíos. En lugar de terror, Armando ve el vacío negro, pero encuentra en esa “no mirada” algo peor. Sin modificar ese rostro, sin gesticular ninguna expresión, la figura tiene un aire de decepción melancólica. Una tristeza terrible invade a Armando que se deja caer al suelo rendido, rompiendo en llanto. La figura intenta consolarlo apoyando su esquelética mano en el hombro del arrodillado.

-Malditas pastillas. INSOMNIO DE MIERDA.

La figura retira su mano del hombro de Armando y suelta unas palabras que parecen no salir de su boca, como una voz en off muy profunda que se escucha en todo el plano y en el interior de Armando.

-No vine por las pastillas, ni por el cansancio. Vine por tu voluntad, la que no te queda. Años viviendo una vida inconforme, sin una luz, sin un valor. Tenías un objetivo, tan valioso como el de cualquier otro. Y un camino, tan desafiante como el de cualquiera. Y lo perdiste todo. Te perdiste en los obstáculos. Perdiste el objetivo y caminas sin rumbo un camino sin sentido. Nada mas te vale que vivir por vivir. Un circulo vicioso que ni siquiera se alimenta a si mismo. Por eso estas acá. Porque te termino de consumir. ¿Qué más te queda para dar?

-Pero… tengo un trabajo…
-Que detestas.
-Una familia…
-Que hace años no ves por haber preferido escapar antes que hacerte valer.
-Una profesión…
-Que ya no disfrutas. No me mientas. No te mientas. Lo único que tenes son cuentas por pagar y un cuerpo que alimentar, nada mas.

Armando baja la cabeza, ya no tiene argumentos para discutir. La figura le toma la mano, lo ayuda a levantarse y lo dirige a la puerta. Armando la sigue lentamente y sin resistencia.

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