Mientras
Armando y la figura de túnica se dirigen a la puerta, el hombre pronuncia unas
palabras al aire.
-Disfruta
el espectáculo. Vas a ver tu vida pasar antes de cruzar la puerta.
Efectivamente,
la vida de Armando se presenta en sus ojos a unos metros de la puerta. Su sueño
de retratar el mundo y viajar a través de el con sus pinturas. La idea de
transmitir de mejor manera lo que le transmitieron a él lo que estudio. Su
búsqueda de amor. Sus padres recriminadole cada una de sus acciones y
decisiones. Las decisiones que tomo, y de las que no aprendió. El curso que
tomo su camino. Como el sustento para su vida se convirtió en su vida. Como fue
postergando su vida hasta este momento. Susana. Esa profesora nueva que en una
pequeña charla le hizo darse cuenta que algo estaba haciendo mal. Esa persona
que apenas conoce y que parece con nada, tener mas que el.
La figura
ya traspaso la puerta. Armando reacciona a tiempo. Se detiene e intenta
retroceder. El otro hombre admira la escena, sin interferir. La figura de túnica
se da vuelta e intenta retener a Armando. Este saca fuerzas de donde no tiene.
-NO. BASTA.
NO ME VOY A IR. NO AHORA. NO ASI. NO ME LO MEREZCO. VALGO MÁS. Y SI, ME
EQUIVOQUE. ¿Y QUE? TODOS SE EQUIVOCAN. NO ME VOY A IR. TENGO MÁS. ME MEREZCO
MAS. ME ROMPI EL LOMO CARAJO PARA LLEGAR A DONDE LLEGUE. ME ESFUERZO DIA A DIA.
Y SI, PODRIA ESFORZARME MAS. PERO NO ME VOY A IR ASI NOMAS. TENGO PLANES,
SUEÑOS Y PROYECTOS, Y VOY A DAR LO QUE QUEDE DE MI PARA CUMPLIRLOS.
Armando
nota el pincel en su bolsillo y lo usa como una espada para mantener a raya a
la figura de túnica, mientras mira de reojo al otro hombre, por si intenta
algo. El hombre le hace una señal de que no va a interferir. La figura de túnica
retrocede en posición defensiva, mientras mira a Armando a los ojos, quien no
afloja su mirada, y suelta sus ultimas palabras.
-Entonces,
mas vale que los cumplas, porque no hay una segunda vez.
La figura
le da la espalda a Armando, atraviesa la puerta y esta se cierra detrás.
Armando queda confundido mirando la puerta. El hombre le toca el hombro. Todo a
su alrededor se desvanece en una ceguera totalmente blanca y oye las ultimas
palabras del hombre.
-Siempre
voy a estar cuidando tus sueños, como los de todos.

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