"El Infierno es vivir cada día sin saber la razón de tu existencia." - Sin City

martes, 28 de agosto de 2012

Ciclo



Por una calle que da a una plaza, asoman dos hombres corriendo. Uno persiguiendo al otro. El primero, flaco, de estatura media, cabello corto, bata blanca abierta, remera azul, jeans y zapatillas, corre mirando hacia su perseguidor sin comprender porque lo persigue. El segundo, alto, morrudo, lentes de sol, de campera de cuero, remera roja, pantalones negro y borcegos, persigue con furia a su presa. Al llegar al centro de la plaza, el perseguido, harto, gira y hace frente a su cazador, sin perder el miedo por completo. El perseguidor, cauteloso, se detiene a unos metros y toma posición de guardia. Durante casi medio minuto se quedan en sus posiciones, inmóviles. El perseguidor comienza a avanzar lenta y temerariamente. El perseguido titubea y su posición va perdiendo forma. El perseguidor acorta a la mitad la distancia entre ambos. El perseguido se paraliza. Por más que quiere, sus pies no corren en la dirección contraria a su atacante. Una pequeña explosión por encima de ellos, en medio de ambos. Los dos levantan la mirada en busca del origen del sonido. Una pequeña caja metálica cae desde unos metros por encima de ellos, como salida de la nada, y cae al suelo. Ambos quedan mirándola. La caja, con una voz femenina y robótica emite un número. 5. El perseguido corre en dirección contraria a su rival. 4. El perseguidor esta paralizado mirando la caja, por más que quiere, sus pies no corren en dirección contraria al artefacto. 4. El perseguido reacciona y comprende de antemano la secuencia de números, la cuenta regresiva. Se esconde tras un árbol de la plaza. 3. El perseguidor mira suplicante hacia el lugar donde se encuentra su presa, como esperando una ayuda. 2. El perseguido aguarda temeroso lo inevitable, agachado detrás del árbol, refugiado entre sus rodillas. 1. El perseguidor cierra los ojos y aprieta su mandíbula con fuerza. 0. Una explosión seguida de un silencio total. El perseguido aguarda unos instantes y asoma su cabeza hacia el lugar de la explosión. No ve nada más que la plaza y restos de la caja. Se acerca al lugar y toma la pieza más grande de la caja. La analiza minuciosamente con la mirada. No encuentra una respuesta rápida a su pregunta. Comienza a juntar las demás partes de la caja, tratando de no pasar por alto ninguno. Durante su recolección se encuentra con los lentes de sol de su atacante.

En una habitación oscura, apenas iluminada por la luz de su escritorio de trabajo, se encuentra el antes perseguido analizando la caja metálica. Lleva puestos unos anteojos sin marco. Alrededor del artefacto, sobre el escritorio, hay herramientas de todo tipo. Soldador eléctrico, llave francesa, destornillador Philips, llaves alem, pinzas de punta, de fuerza y alicate. El hombre, sin perderle vista al artefacto, toma el soldador y une una pequeña pieza a la parte más grande de la caja.

El despertador suena. Las horas que marca titilan, señal de que durante la noche hubo un corte de luz. El hombre despierta, y al ver este detalle en el aparato, se desespera y se recompone de golpe. Se levanta apresurado. Sabe que no son las “0:00” que le dice el reloj. Y por la luz del sol entrando en su ventana, supone que son más de las “6:00”, hora en la que realmente tendría que haber sonado su alarma. Se viste apresuradamente, sin bañarse, no tiene tiempo. Sin desayunar, en serio no tiene tiempo. En su mente calcula que son más de las “10:00” de la mañana. Al pasar junto a su escritorio, sin prestar mucha atención, queriendo tomar sus anteojos, toma los lentes de sol que están al lado de estos. Accidentalmente, golpea la caja metálica y esta cae al suelo. Algunas luces del aparato se prenden. Mientras se queda estupefacto, mirando la caja que no pudo reparar en toda la noche, guarda los lentes en el bolsillo de la bata, aun sin notar que no son los suyos. La caja, luego de un par de sonidos electrónicos, vuelve a emitir la voz femenina. 10. El hombre frunce el seño y se agacha cerca del aparato, analizándolo. 9. Otra vez reconoce la secuencia numérica y corre hacia la puerta. 8. Desesperado, junto a la puerta de calle, busca las llaves entre sus bolsillos, pero solo se encuentra con los lentes de sol. 7. Busca otra salida con la mirada y se fija en la puerta que da a la otra habitación. Supone que la cuenta va a terminar en el “0”. 6. Cuando se encuentra cerca de la puerta que da a la habitación, la caja comienza a emitir unas luces de colores cegadoras y el ruido de una pequeña explosión. Instantes después, en el lugar, ya no hay caja, ni hombre huyendo de ella.

El hombre de bata, extrañado, y con los lentes de sol a un en sus manos, se encuentra parado en una vereda de calle. Al final de esta, ve una plaza. Detrás suyo suena una pequeña explosión. Se da vuelta y se encuentra con su antiguo perseguidor, sin sus lentes. Los cuales, el perseguido deja caer al suelo del susto antes de salir corriendo en dirección a la plaza. El perseguidor toma sus lentes del suelo y se dispone a perseguir al otro hombre.

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